Somos libres de elegir nuestra Actitud ante la vida, cualquiera que sean las circunstancias que vivamos.
Quizá cuando leas esta afirmación, pienses: “¡Está loca!”, “¡No sabe de lo que habla!”, “¡Si estuviera en mi situación, otro gallo cantaría!”.
Si algo de esto se te ha pasado por la cabeza, te diré que estoy de acuerdo contigo en una cosa: no podemos elegir lo que sucede en nuestras vidas. Pero hay algo que si podemos elegir: la manera en que vamos a responder a ello, sea lo que sea.
Tenemos la capacidad de sobrevivir frente a las adversidades, de superar los obstáculos que se nos presenten, y es que lo que pienses de un acontecimiento, es mucho más importante que el acontecimiento en sí mismo.
No tenemos más que mirar a nuestro alrededor o echar la vista atrás, para encontrar ejemplos de personas, cuyo coraje para enfrentar las adversidades nos hace enmudecer.
El doctor Viktor Frankl fue uno de los millones de judíos encerrados en campos de concentración nazis durante la segunda guerra mundial. El régimen de Hitler le despojó de todo lo que poseía. Esposa, hijos, trabajo, todo. Viktor asistió al asesinato de varios de sus amigos y también presenció como muchos hombres se abandonaron a las circunstancias, tras perder toda esperanza de vida, para finalmente morir. La vida había dejado de tener sentido para ellos.
Sin embargo, el Sr. Frankl eligió encontrar algo de lo que no le pudiesen desposeer por muy crudas que se pusieran las cosas. Algo lo bastante importante, como para mantener su voluntad de luchar y de vivir. Y decidió que nadie podría arrebatarle su capacidad para elegir su propia Actitud por muy malas que fueran las circunstancias.
En su libro “El hombre en busca de sentido”, escribió que a un hombre pueden quitárselo todo menos una cosa: la última de las libertades humanas. Elegir la propia Actitud en cualquier conjunto dado de circunstancias para elegir el propio camino.
Y es que, a fin de cuentas, podemos renunciar a nuestra libertad y dejar que sean las circunstancias las que dirijan el rumbo de nuestra vida, o bien, podemos agarrar bien fuerte el timón, elegir nuestra propia Actitud y navegar en la dirección que elijamos, incluso contracorriente.
Podemos decir que nuestra Actitud es como nuestro estado de ánimo, nuestro humor, nuestro punto de vista ante los acontecimientos, es todo aquello que nos decimos a nosotros mismos a través de nuestro diálogo interno.
Las personas que tiene Actitudes positivas, esperan lo mejor de ellos mismos y de los demás. Mientras que las personas con Actitudes negativas, esperan lo peor. Y ten cuidado, porque en ambos casos, las expectativas tienen la mala costumbre de cumplirse. Y es que tanto si crees que puedes hacerlo, como si crees que no puedes hacerlo, en ambos casos, estás en lo cierto.
Beatriz García Ricondo
Coach Personal
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