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Tras utilizar la anterior herramienta, o bien, en paralelo, puedes utilizar diversas técnicas de canalización y regulación de tus emociones, en definitiva de autocontrol, que te facilitarán utilizar tus emociones para incrementar tu nivel de satisfacción y confianza en ti mismo, ampliar tu red de contactos profesionales, superar con éxito una entrevista de trabajo o proceso de selección, reorientar tu carrera profesional, crear tu propio proyecto de autoempleo, etc.
No podemos perder de vista que el control emocional incide en el control del pensamiento y del comportamiento, por lo que influye en cómo afrontamos los retos que se nos plantean.
Canalizar las emociones: para ayudarte, te invito a que una vez detectados los primeros signos de carga emocional, y a fin de evitar que llegues a un punto en el que la intensidad sea tal, que el proceso se vuelva irreversible, trabajes para canalizarla nada más aparecer, haciéndote estas tres preguntas:
¿Es esto lo suficientemente importante para que yo me sienta…..?
¿Está justificado que me sienta…….?
¿Va a mejorar las cosas que yo me sienta….?
Logrado un NO a cualquiera de las tres preguntas anteriores, te será mucho más fácil abandonar el circuito de la carga emocional que se ha disparado y recobrar un nivel normal de activación. Esto evitará efectos no deseados, como una explosión emocional en la que, como en toda explosión, hay víctimas inocentes y daños colaterales, o una implosión emocional que puede llegar a producirte problemas psicosomáticos.
Esta técnica la puedes utilizar de forma muy sencilla, cada vez que aparezca una emoción no deseada, integrando las tres preguntas a tu diálogo interno. Para ello, ¡practica!
En segundo lugar, te ayudará la utilización de ejercicios de relajación. Relajar el cuerpo ayuda a apaciguar la mente, a aliviar la tensión, a liberarte de las preocupaciones y a afrontar cualquier situación con mayores probabilidades de éxito.
Existen numerosas técnicas de relajación, como la occidental de Schultz y Jacobson, o la oriental como el yoga. Muchas de ellas, se basan en sencillos ejercicios de respiración, otras parten de ejercidos de contracción y relajación de los músculos. Elige la técnica con la que te sientas más cómodo, ya que lo más importante, no es la técnica que elijas, sino la constancia a la hora de practicarla. Dedícale quince o veinte minutos diarios y en unas semanas comprobarás los resultados.
Y, en último lugar, existen diversas medidas, que puedes utilizar a modo de parches para relajarte y liberar tensión ante una situación concreta, como puede ser afrontar una entrevista de trabajo. Si bien, estos parches tienen un alcance muy a corto plazo. Por lo que no te recomiendo su utilización como único modo de regular tus propias emociones. Me refiero a actividades tales como la práctica de deporte, la lectura, el cine, ir de compras, estética, ver televisión, descansar, desahogarte compartiendo tus inquietudes con alguien que te escuche, ayudar a otras personas, etc.
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