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Comienza un nuevo año, y como casi todos, se originan nuevos propósitos: dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio y otros muchos. En definitiva, adquirir hábitos y estilos de vida saludables. El estilo de vida, hábito de vida, forma de vida, es un conjunto de comportamientos y actitudes que desarrollamos, y en ocasiones son saludables y en otras son nocivas para la salud. En los países desarrollados los estilos de vida poco saludables son los que causan la mayoría de enfermedades. Por tanto, podríamos decir que un estilo de vida saludable es una tarea y responsabilidad individual. Si ahondamos más en la definición, teniendo en cuenta el estilo de vida desde un punto de vista sociológico, integral y holístico, podríamos decir que los estilos de vida son los procesos sociales, las tradiciones, los hábitos, conductas y comportamientos de los individuos y grupos de población que conllevan a la satisfacción de las necesidades humanas para alcanzar el bienestar y la vida.
Los estilos de vida son determinados por la presencia de factores de riesgo y/o factores protectores para el bienestar, por lo tanto deben ser vistos como un proceso dinámico que no sólo se compone de acciones y comportamientos individuales, sino también de acciones sociales. Retoman el concepto de promoción de la salud y el autocuidado, siendo considerados factores determinantes y condicionantes del estado de salud del individuo.
Los estilos de vida engloban el concepto de salud. La definición de salud por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por tanto se tiene una percepción integral, holístico y espiritual del individuo. Diría más, la salud es l estado de equilibrio, de armonía, entre las diferentes partes que conforman nuestra persona, nuestro Ser: parte física, emociones, sentimientos, pensamientos, entorno, relaciones, familia, pareja, hijos, espiritualidad, valores, creencias… Entre nosotros se dan diferentes dimensiones y éstas se relacionan entre sí. Cada una de las partes no puede separarse de las demás y debe ser atendida de la misma manera. Y cuando se ve influida por algo, ese efecto influye en todo el conjunto. Ya lo comentaba Hipócrates: “lo que mantiene la salud cura la enfermedad”. Se refiere a cuidar cada parte y dejar lo que nos perjudica, es decir, se refiere a cuidar la salud. Felipe de Torres del Solar (médico naturópata) nos habla del concepto de cuidar la salud como una trinidad vital basándose en tres pilares: ejercicio, alimentación y reposo (por ejemplo, el sedentarismo favorece la obesidad y otros problemas que derivan en desequilibrios importantes).
Por tanto, si vemos la salud no sólo desde el punto de vista físico, podremos decir que un principio de salud es por ejemplo el dejar fluir hacia fuera lo que nace en nosotros, expresar emociones y sentimientos de forma y modo adecuado (pensar lo que se dice, no decir lo que se piensa). Todo ello lleva a un cambio de actitud. La actitud son comportamientos y éstos son modificables.
En definitiva diría que los conceptos básicos de los estilos de vida saludables son: cambio (instauración y mantenimiento de estilos de vida saludables), prevención (de posibles complicaciones: enfermedades, personales, relacionales) y armonía / equilibrio / constancia. Todo ello nos lleva a conciencia de salud / calidad de vida. Todos queremos vivir muchos años, sin embargo es importante que esos años, sean muchos o pocos, los vivamos bien, con una calidad de vida más que aceptable. En nuestras manos está… Por tanto, requisitos para ello es: la intención (querer es poder, cambio de actitud) y la voluntad (esfuerzo personal, individual).
Para conseguir el cambio es necesario ser consciente de los factores que no son modificables (herencia, raza, edad) y los que sí lo son (sobrepeso / obesidad -dieta adecuada-, ejercicio físico, consumo equilibrado de alcohol, tabaco, estrés… Así pues, implicarse en los factores que sí podemos modificar.
Los estilos de vida saludables nos sirven par prevenir las consecuencias perjudiciales para la salud: normalizar el peso, reducir el consumo de sal y grasas, moderar el consumo de alcohol, realizar ejercicio físico, deshabituación tabáquica y evitar el estrés (Hipertensión (Madr.). 2007; 24 (2): 45-7).
En conclusión podríamos decir que tener un estilo de vida saludable es una decisión personal, ya que cada uno de nosotros conoce los factores que potencia o debilitan en el día a día los estilos de vida. Todo ello indica que tener un estilo de vida saludable, a la forma como cada uno decide vivir, las cosas que decide hacer, a la hora que nos levantamos, a la hora que descansamos, el tipo de alimentos que consumimos, la clase de actividad física que practicamos, la forma de relacionarnos con los demás y la actitud que asumimos frente a los problemas de la vida.
Por tanto, nosotros podemos decidir y elegir en: dejar de fumar o no fumar, hacer una dieta equilibrada, hacer suficiente ejercicio, perder peso o mantener un peso adecuado y beber una cantidad de alcohol moderada. Tal como dice el escrito Wayne W. Wyer “cambia tu forma de ver las cosas y cambiarán las cosas que ves”.
Piedad Arias.
Health coach / counsellor. arias_piedad@hotmail.com |