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Imagino que muchos de vosotros ya sabéis quién nos va a representar en el festival de Eurovisión. Se llama Daniel Diges, es actor y actúa en varios musicales.
No he seguido el proceso de este acontecimiento, ni votaciones ni polémicas generadas por el envío de personajes que triunfan en el mundo del cuore. Anoche prendí la televisión a última hora y con eso de que TVE no emite publicidad vi el final del programa presentado por Anne Igartiburu. Andaba tomando mi cena ligera cuando un tipo de baja estatura, rapado y con malas formas se tocaba sus partes pero sin ningún arte, es decir, no trataba de emular a Michael Jackson.
Improperios, caras tensas, ese gran José María Iñigo regañando al "chaval" y la vergüenza disimulada por la profesionalidad de la presentadora, más acostumbrada a temas almibarados, que supo capear a semejante sujeto.
¿Mi opinión? no sé qué hacía ese tipo en ese programa de la televisión pública, no sé qué hacemos presentándonos a semejante concurso y tampoco entiendo cómo la gente se puede volver literalmente loca insultando a este esperpento, el cual se dedicó a enumerar todos los tacos que recoge la RAE y los que no.
¿El ganador? apenas es noticia. En casi toda la prensa es más importante la actuación de ese chico agresivo que la manifestación organizada por los sindicatos, o el zapatazo que recibió el presidente de Turquía.
La reflexión es la siguiente, el muchacho ganador -con una voz exquisita- es insultado en foros, vídeos y su foto no ilustra ningún diario y sí la del otro, la cara de la zafiedad, la cara de busco el éxito rápido y me dan igual las formas.
¿Qué ocurre? ¿Qué le está pasando a este país? Vivimos en el mundo al revés, el mundo de Alicia en el País de las Maravillas en el mundo del FELIZ NO CUMPLEAÑOS.
El "bueno" lucha, persiste, está en una carrera de fondo continua, y si logra ganar es abucheado.
El "malo", producto de una sociedad enferma (¿y su responsabilidad?) grita, insulta, se descalifica con su comportamiento y es elevado a los altares. Lo sé, no será ni el último ni el primero.
En cuanto a la manifestación del día de hoy. ¿Seremos malos o buenos si acudimos? ¿Y si no lo hacemos? ¿No llegan un poco tarde estas movilizaciones? En crisis estamos desde hace dos años. Familias con todos sus componentes en paro. Gentes haciendo cursos de formación, masas que acuden a exámenes para ser funcionarios, personas que no han perdido su empleo y viven en una burbuja-la misma que estalló- Insisto, ¿quién será el malo si no está esta tarde tras los líderes de los sindicatos?
A mí me parece que este paso es algo pequeñito para la situación tan grave que atravesamos.
Juana Sánchez González |