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La compañía Malporro ha lanzado una nueva campaña, pasándose por el forro cualquier normativa y descojo-nándose de la lucha por la buena salud. La empresa se escuda en la publicidad subliminal, que dicen hacer, para que la gente deje el tabaco, a pesar de que esto les cause pérdidas económicas in-salvables. Según el responsable de marketing, Patrol de Nisian Couper, lo que pretenden conseguir con ello es ser el mayor y mejor partener de las conocidas multinacionales farmacéuticas que manejan el bacalao en el planeta, ayudando así a combatir el síndrome de obesidad en la población americana y europea. El Malporro es una ayuda contra el estreñimiento, --nos dice, sonriendo y masticando chile-- y aligera considerablemente los sobrantes orgánicos provocando una mal oliente descomposición empírica de una profilaxis sucedánea, en otras palabras: cagueta, o científicamente también llamada diarrea (sigue sonriendo y parece convencido de lo que dice)

El caso es que, tras el nuevo anuncio, las cajetillas de Malporro han desaparecido de los tancos y bares por la gran demanda. Tuchino Chin, un chino de la Manjatan Transfer del Nuevo York, (oriundo de Lianchun, barrio periférico de Jata-Chati, provincia de Chinpen, China oriental) ha sido muy hábil y escondió las doscientas cajetillas que le quedaban, ahora las vende 35 veces su valor. El famosillo Ronal Trampas le ha fichado para su equipo ejecutivo de visionarios de negocio. ¿Quién se lo iba a decir al chino?
Desde las llanuras de Oregón, y escondido de los Chiricaguas, Max Toppy para la agencia ESE |